<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2088618995505687963</id><updated>2011-08-01T01:22:32.587-07:00</updated><title type='text'>Relatos para "El dragón verde"</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://relatosyenay.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosyenay.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Víctor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08359326757835859640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2088618995505687963.post-2345491063439648707</id><published>2007-10-17T14:43:00.000-07:00</published><updated>2007-10-17T14:46:10.722-07:00</updated><title type='text'>EDV 5: En la inmensidad de la sala...</title><content type='html'>En la sala no se oía más que el repicar de la lluvia en los cristales. Al fondo titilaban las tenues luces de unas velas en la que antaño fue el salón principal de una próspera comunidad. O eso se podía deducir de los tapices, ahora sucios y enmohecidos, que decoraban las paredes. Fuera quizás era de día, pero la suciedad en las ventanas no dejaba entrar luz alguna.&lt;br /&gt;Grandes columnas sostenían la impresionante bóveda, estaban talladas con distintas figuras y aunque ahora estaban gastadas y raídas todavía podían apreciarse historias en ellas, estatuas rotas decoraban los bordes y al fondo el trono, donde se sentaba el señor y desde donde gobernaba el pueblo.&lt;br /&gt;Al lado del trono estaban las velas. Al acercarse podía uno observar que alguien estaba sentado en el desvencijado trono. Las manos reposaban en su regazo, tenía la cabeza agachada y cubierta con una capucha, respiraba con dificultad. Se diría que estaba dormido.&lt;br /&gt;Un trueno retumbó en el cielo, pero en la sala no asomó luz aunque las paredes se estremecieron con su sonido. La persona que estaba en el trono no se movió.&lt;br /&gt;Durante unos instantes todo fue calma y después, si uno escuchaba, podía oírse llover. Entre el sonido de la lluvia, se podía escuchar, algo más, casi imperceptibles, eran unas voces.&lt;br /&gt;Las voces se oían lejanas pero cada vez se acercaban más, de pronto se dejaron de oír y la persona que estaba en el trono levantó la cabeza dejando ver un mentón joven y una expresión triste en la boca.&lt;br /&gt;Las voces volvieron a oírse, ahora se escuchaban también las pisadas. Habían entrado en el castillo. El que había estado sentado ahora se levantó, llevaba un hábito de monje, las manos entrecruzadas bajo las mangas y sólo se podía distinguir parte de su cara. Empezó a bajar del púlpito en el que se encontraba el trono pero no parecía andar, más bien era como si deslizase en el suelo.&lt;br /&gt;Las voces se escuchaban cada vez más cerca y ahora incluso se podían distinguir, había dos hombres, una mujer y lo que parecía ser un niño.&lt;br /&gt;El monje se movía despacio y se dirigía al centro de la sala, según iba pasando al lado de los candelabros que sostenían las columnas, éstos se iban encendiendo como si alguien invisible les prendiera fuego. El hombre se paró frente a una pila situada justo en el medio del gran salón. Estuvo un rato ahí, quieto, esperando y de pronto empezó a brotar de la pila una sustancia transparente, cualquiera hubiera pensado que era agua, pero sólo había que olerla para darse cuenta que era mucho más que eso.&lt;br /&gt;Las voces se oían ahora justo tras la gran puerta que custodiaba el salón, discutían sobre la mejor manera de entrar. El líquido empezó a rebosar de la pila y cayó al suelo, desde ahí empezó a distribuirse por todo el salón mediante unos pequeñísimos surcos que marcaban toda la estancia. Varios golpes resonaron en la puerta, parecía que querían tirarla abajo por la fuerza, pronto desistieron.&lt;br /&gt;El líquido seguía extendiéndose por toda la sala, en su camino se encontraba con otras pilas, más pequeñas que la primera y subía por ellas trepando como si estuviera resbalando hacia arriba, una vez en la pila, de ésta empezaba a surgir más líquido, pronto toda la sala estuvo cubierta por surcos que contenían líquido y que dibujaban extraños símbolos en el suelo.&lt;br /&gt;Las voces del otro lado de la puerta se notaban cada vez más nerviosas, no eran capaces de abrir la puerta. El monje levantó la cabeza hacia la puerta y esta empezó a abrirse suavemente sobre sus goznes sin emitir ningún sonido. Las voces rápidamente dejaron de oírse y al terminar de abrirse la puerta no parecía haber nadie al otro lado.&lt;br /&gt;Al rato, empezaron a asomarse varias personas desde los bordes de las puertas, dos hombre y una mujer, el monje sonrió, separó las manos y las puso sobre la pila.&lt;br /&gt;Los dos hombres y la mujer terminaron de salir de su escondite y armados ellos con sendas espadas y ella con dos pequeñas hachas arrojadizas, empezaron a entrar despacio en la sala mirando hacia el monje que parecía que los observaba desde debajo de su capucha.&lt;br /&gt;- Será mejor que os deis la vuelta y volváis por donde habéis venido – la voz retumbó en la sala y aunque debía venir del monje, no había nada en él que hiciera pensar que estaba hablando – Sé quienes sois y qué habéis venido a buscar, pero por vuestro bien os debo pedir que desistáis.&lt;br /&gt;El hombre más pequeño, que iba ataviado con una brillante armadura carmesí, de cuyo cuello colgaba una lustrosa capa de terciopelo negro increíblemente limpio a pesar de haber estado expuesto a la intemperie empuñó aún más fuerte su espada y habló.&lt;br /&gt;- Nadie le da órdenes a Aljeiv de Pantang, y si supieses en verdad quien soy serías tú el que huirías – Su voz sonó orgullosa y segura de sí misma, sin un atisbo de miedo. Sin embargo en la mirada de sus dos compañeros sí que se apreciaba miedo.&lt;br /&gt;El monje dirigió entonces su mirada otra vez a la pila y se oyó, - vosotros lo habéis querido así – y súbitamente hundió las manos en la pila. Al instante ésta prendió fuego y el fuego se extendió por toda la sala, por todos los surcos y pilas por las que se había esparcido la sustancia, los tres guerreros se sorprendieron y se juntaron espalda contra espalda quedando rodeados por fuego excepto por la parte de atrás que iba hacia la puerta.&lt;br /&gt;El hombre más pequeño, el que había hablado y parecía ser el jefe hizo una señal a la mujer y ella lanzó un hacha hacia el monje. Parecía que iba a alcanzarlo cuando súbitamente de la pila en llamas surgió una lengua de fuego que le dio al hacha y la desvió de su curso. El monje hundió aún más sus manos en la pila y de ella empezaron a surgir llamas con formas definidas, cuatro hombres, dos panteras y dos halcones.&lt;br /&gt;Las criaturas de fuego se dirigieron a los tres guerreros.&lt;br /&gt;Los halcones se lanzaron hacia la mujer, ella les lanzó varas hachas y aunque acertó alguna vez, parecía que no les causara daño alguno. Los halcones empezaron a atacarla con sus picos y garras y además prendieron sus ropas, la mujer gritando aterrorizada huyó de la sala hacia el bosque donde esperaba poder apagar las llamas con el agua de la lluvia.&lt;br /&gt;Las dos panteras atacaron al hombre más grande, su espada no sirvió de mucho, pronto las panteras lo tiraron al suelo y en pocos segundos sus gritos cesaron y su cuerpo fue rápidamente pasto de las llamas.&lt;br /&gt;Las tres figuras humanas no se dirigieron directamente al hombre de la armadura, sino que dos de ellos fueron primero hacia una de las paredes donde había colgadas viejas armas, cogieron una espada corta y una rodela cada uno y fue entonces cuando se dirigieron al hombre que ignorando las llamas se había acercado hacia el monje con la espada en alto.&lt;br /&gt;El guerrero de la armadura iba a dar un estocazo al monje cuando una de las figuras detuvo su espadazo son su arma, mientras la otra lo atacaba. El hombre paro el estoque de la segunda figura y dio a su vez una patada a la primera, quien sí pareció sentir el golpe. La segunda figura volvió a atacar al hombre, quien esquivó el golpe, sacó otra espada más corta y aprovechando la inercia golpeó a la primera figura con la espada más larga en el pecho partiéndola en dos, se volvió entonces a la segunda figura que ya le atacaba por tercera vez y volvió a detener su golpe esta vez con la espada corta, lo que le dio posibilidad de atacar con su espada larga a la figura atravesándole la cabeza. La segunda figura se esfumó y el hombre sonrió feliz creyendo que ya había acabado sin darse cuenta que de los dos pedazos que habían quedado de la primera figura resurgían dos formas más pequeñas. Mientras el pantangiano se dirigía confiado hacia el monje una de las pequeñas figuras lo agarró por la capa y lo tiró al suelo mientras tanto la otra cogió la espada de la figura de la que había surgido y retirándole el casco al hombre caído hundió la hoja en su cráneo, la hoja hundida empezó a arder y el cuerpo del pantangiano dejó de moverse convirtiéndose rápidamente en cenizas.&lt;br /&gt;La tercera figura regresó entonces con el niño que había venido con los guerreros. A pesar de estar sujetándolo por los brazos, la figura de fuego no le quemaba, el niño que debía tener unos diez años, estaba asustado y lloraba intentando escapar de su captor.&lt;br /&gt;El monje sacó las manos de la pila e instantáneamente todo el fuego de la sala se apagó y las figuras que habían salido de la pila se esfumaron. El niño, a quien la figura sujetaba en alto, cayó al suelo, sorprendido, con la mirada incrédula porque parecía que todo había acabado.&lt;br /&gt;El monje se volvió y empezó a caminar hacia el trono otra vez, se detuvo un momento y pareció pensar las palabras que iba a decir a continuación. Esta vez la voz sí salía del monje.&lt;br /&gt;- Coge los enseres del que fue tu amo. Guárdalos, te serán útiles. Vete y conviértete en un hombre de provecho en tu tierra. – El niño no tardó en obedecer y cogió la armadura y las espadas y las envolvió en la capa, cogió un par de bolsas con monedas que llevaba el guerrero, además de algunos anillos y medallones y se los metió en los bolsillos. Ahora el monje dijo algo en voz muy baja mientras volvía a dirigirse hacia el trono, al niño le pareció oír – algo me dice que no será la última vez que nos veamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2088618995505687963-2345491063439648707?l=relatosyenay.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosyenay.blogspot.com/feeds/2345491063439648707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2088618995505687963&amp;postID=2345491063439648707' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/2345491063439648707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/2345491063439648707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosyenay.blogspot.com/2007/10/edv-5-en-la-inmensidad-de-la-sala.html' title='EDV 5: En la inmensidad de la sala...'/><author><name>Víctor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08359326757835859640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2088618995505687963.post-6072090401655573345</id><published>2007-10-10T13:56:00.000-07:00</published><updated>2007-10-10T15:10:48.117-07:00</updated><title type='text'>EDV: El Inicio del Fin</title><content type='html'>&lt;a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/29/Durer_Revelation_Four_Riders.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/29/Durer_Revelation_Four_Riders.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="Los cuatro jinetes del Apocalipsis" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_cuatro_jinetes_del_Apocalipsis"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:78%;"&gt;Los cuatro jinetes del Apocalipsis&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:78%;"&gt;, de &lt;/span&gt;&lt;a title="Alberto Durero" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Durero"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:78%;"&gt;Alberto Durero&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El fin del mundo no tardaría en llegar. Las legiones infernales, y sus homólogas, las legiones celestiales ya preparaban sus armas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hacía 6666 años de la última gran batalla. En esta batalla se decidió el transcurrir de todo lo existente pero ahora… las legiones infernales bramaban por salir del Infierno, donde los celestiales les enviaron hacía tanto tiempo, y en su bramar, clamaban venganza.&lt;br /&gt;Durante esos 6666 años, los cuatro jinetes del Apocalipsis: Hambre, Guerra, Muerte, (y el más temido) Peste se habían estado preparando para la gran batalla.&lt;br /&gt;Hambre, Guerra y Muerte eran muy optimistas. En su pensamiento sólo había sitio para la victoria. Y era lógico, porque el perder no significaría más que volver al infierno, y era un pensamiento insoportable pero… ganar… ganar significaría dominar lo existente: miles de almas, las vivas en la tierra y las vivas en el cielo serían suyas, y el imperio de maldad del gran Rey de las Tinieblas, el Innombrable y a la vez el que más nombre tenía, se levantaría con oleadas de crueldad.&lt;br /&gt;Sin embargo Peste era más realista. Durante los largos años de cautiverio en el infierno había aprendido de las divinidades que incluso con ellos, los más grandes y poderosos de los demonios del Rey de las Tinieblas, jugaban cuanto querían.&lt;br /&gt;Peste no sabía qué sería de ellos, pero sí sabía que no dependería más que de la decisión que tomaran antes de la batalla El rey de las Tinieblas, y el rey de la Luz, que eran los verdaderos dueños de todo lo existente.&lt;br /&gt;E incluso con este lúgubre pensamiento decidió luchar. Luchar por la victoria. De todas formas disfrutaría arrasando con las almas “buenas” que encontrara a su paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante varios meses el movimiento en el pandemonium provocó grandes cataclismos en la tierra, ya que estaban encerrados bajo ella. Incluso los humanos, seres débiles donde nacían las almas para crecer lo suficiente como para poder morir, notaban, a pesar de sus limitadas facultades, que el fin estaba por llegar. Los rezos a unas y otras divinidades resonaban en todo el inframundo y las pequeñas grietas por donde los más pequeños diablillos habían estado escapando durante milenios estaban ensanchándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era muy distinto de lo que sucedía en el Cielo. Terribles tormentas y vendavales azotaban la tierra debido al gran despliegue de legiones celestiales. Los Arcángeles, generales de los ejércitos celestiales, daban órdenes a sus tropas sin cesar y éstas obedecían con la presteza de haber estado preparándose 6666 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peste salió de la montaña de roca fundida que tenía por refugio en el inframundo. En la tierra habría sido el mayor volcán existente. Y en el infierno era, después de la residencia del Rey de las Tinieblas, el mejor y más poderoso palacio.&lt;br /&gt;Al lado de su fortaleza, Peste no era más que un grano de arena. Él era un gran demonio, y podía aparentar la forma que quisiera pero le gustaba aparentar a un viejo enjuto, carcomido por la tos ferina y la tuberculosis, con bubas y esputos repartidos por su piel. Vestido de manera andrajosa y despidiendo olor a hiel.&lt;br /&gt;Con paso cansino, cojeando, Peste se dirigió lentamente a la gran puerta que debiera abrirse en 6 días. La miró desafiante. Los grandes demonios la podían cruzar, y de hecho ya lo habían hecho alguna vez. Peste sonrió al recordar las terribles plagas y epidemias que él y sus tres compañeros habían desencadenado en la tierra.&lt;br /&gt;Pero dejó esas elucubraciones. Él no se fiaba de los celestiales, ya les habían derrotado una vez, y el sólo hecho de mencionarlo le hacía hervir de ira. Iría a espiarles él mismo. No podía entrar en el cielo para ver lo que allí pasaba, pero… había métodos de escucha menos ortodoxos.&lt;br /&gt;Peste llegó al mundo. Y procuró contener su poder, no quería que se le notase. Atravesó la puerta apareciendo en la trastienda de un pequeño restaurante colombiano en el centro de Bogotá. Había sectas en esa ciudad que adoraban al diablo, y Peste iba a contactar con una de ellas.&lt;br /&gt;Durante milenios había estado escuchando las plegarias de los humanos, y la secta que iba a visitar ya había recibido la “inestimable” ayuda de algunos demonios. Hasta ahora sólo habían tratado con diablillos de poca monta pero eso era suficiente como para asegurarse una fe ciega en él, que era lo que más necesitaba para su complicado sortilegio.&lt;br /&gt;Tomó la forma de un joven corriente, para no llamar la atención y se dispuso a andar por la ciudad camino de una gran mansión de la época imperialista española, que a lo largo de los años había ido convirtiéndose en una de las más lujosas y misteriosas casas de Bogotá.&lt;br /&gt;Al llegar a la puerta dos guardias le flanquearon el paso. No esperaban a nadie. Pero una simple mirada de Peste les llenó la mente de conocimientos acerca de quién era él y de la obediencia que le debían.&lt;br /&gt;Peste levantó un poco más la cabeza y todos y cada uno de los seres en la mansión supieron de su llegada.  En pocos minutos toda una comitiva de los más altos dignatarios de la secta recibió al gran demonio como a la divinidad que era.&lt;br /&gt;Peste no quiso enredarse en los agasajes que los dignatarios querían ofrecerle, y pidió hablar con la cúpula del poder en solitario.&lt;br /&gt;Peste no hablaba, simplemente miraba a la persona con quien quería comunicarse e inmediatamente ésta sabía lo que tenía que hacer.&lt;br /&gt;Hizo entonces saber a los dignatarios que necesitaba al más ferviente siervo de su Rey para encomendarle la “Más importante misión” que el infierno jamás había necesitado.&lt;br /&gt;Todos los presentes, en su afán de poder y de influencias, se ofrecieron. Excepto uno, el más anciano de todos ellos. El viejo recomendó al gran demonio a un joven sectario. Una persona que había demostrado su fe en la maldad en incontables veces y que incluso había conseguido vencer en juegos de astucia a los anteriores enviados del inframundo.&lt;br /&gt;Peste hizo entonces que el joven apareciera en la sala. La comitiva de dignatarios se hizo a un lado y Peste, mirando esta vez a los ojos al chico dijo:&lt;br /&gt;- ¿Deseas ser la más importante pieza en la misión más importante que el Infierno jamás ha necesitado? - Su voz sonó metálica, y chirriante, y todos los miembros en la sala la notaron como arañazos en su pecho.&lt;br /&gt;El chico, sin dudarlo un solo instante dijo:&lt;br /&gt;- Mi alma sólo pertenece a Satán.&lt;br /&gt;Peste asintió, levantó una mano esquelética y la apoyó en el hombro del chico. Éste se mantenía muy rígido, como si pensara que el más leve movimiento pudiera romper el ritual.&lt;br /&gt;El silencio se había hecho en la sala, e incluso las retorcidas sombras que las velas proyectaban en toda la habitación dejaron de moverse.&lt;br /&gt;Súbitamente, con un rápido movimiento, Peste introdujo su otra mano en el pecho del chico, hundiéndola en su carne como si de agua se tratase.&lt;br /&gt;El joven gritó de dolor mientras Peste absorbía de su alma todos los pecados que había cometido en su vida. Para entrar en el Cielo necesitaba un alma limpia y la estaba limpiando.&lt;br /&gt;Al terminar de absorber todo el mal del alma del chico éste cerró los ojos y todo su cuerpo se relajó quedando literalmente colgado del brazo extendido del viejo cuerpo de Peste.&lt;br /&gt;Pero el chico no estaba muerto, Peste mantenía unido el hilo de plata entre el alma del chico y su cuerpo terrenal.&lt;br /&gt;Él no podría ir al cielo, pero podría ver a través del túnel que se aparecería ante el alma del chico una vez ésta saliese del cuerpo.&lt;br /&gt;El alma salió del cuerpo, y como Peste esperaba, un túnel apareció ante el alma. Peste controlaba el alma con su mano, y veía con su poder inutilizando el libre albedrío del verdadero dueño. El hilo seguía uniendo el espíritu al cuerpo, y Peste pudo ver lo que tanto deseaba: Las Legiones Celestiales.&lt;br /&gt;Los 4 arcángeles: Miguel, Rafael, Gabriel y Enmanuel estaban a la cabeza de sus miríadas de guerreros celestiales dando las últimas instrucciones. Peste pudo oirlas, y ver como los generales de los ejércitos de Dios iniciaban la marcha hacia la puerta del Infierno. Pretendían usar la vieja estrategia del embudo para acorralar a la salida del infierno a las tropas infernales. No era un mal plan pero…&lt;br /&gt;Ahora las tropras infernales lo sabían.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2088618995505687963-6072090401655573345?l=relatosyenay.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosyenay.blogspot.com/feeds/6072090401655573345/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2088618995505687963&amp;postID=6072090401655573345' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/6072090401655573345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/6072090401655573345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosyenay.blogspot.com/2007/10/edv-el-inicio-del-fin.html' title='EDV: El Inicio del Fin'/><author><name>Víctor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08359326757835859640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2088618995505687963.post-2699031570229934639</id><published>2007-09-26T00:45:00.000-07:00</published><updated>2007-09-26T01:30:12.217-07:00</updated><title type='text'>EDV: La despedida</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JjgZhFHfKKc/RvoYYsBJb-I/AAAAAAAAAAc/A5JE9Ypd6TY/s1600-h/371angusHS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114427139244519394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JjgZhFHfKKc/RvoYYsBJb-I/AAAAAAAAAAc/A5JE9Ypd6TY/s200/371angusHS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, se acabó, ha estallado finalmente la guerra-&lt;br /&gt;El dragón lo dijo como si nada, como si una guerra no tuviese importancia. Pero sí la tenía, y aunque en su voz no se notó el menor indicio de angustia, el pequeño hobbit vio en los ojos de su amigo la tristeza.&lt;br /&gt;- Pero tú no irás ¿verdad? – Replicó el mediano. Aunque sabía cual iba a ser la respuesta.&lt;br /&gt;El dragón no contestó inmediatamente, giró su cabeza para contemplar el hermoso valle que se extendía bajo el risco en que se encontraban, y el sol iluminó sus hermosas escamas plateadas.&lt;br /&gt;- Claro que iré. – Respondió con un hilo de voz – No puede ser de otra manera.– Suspiró. Lo dijo más para convencerse a si mismo que para aclarárselo al hobbit. Y entonces cerró los ojos y bajó abatido la cabeza.&lt;br /&gt;- No debes ir. Tú no eres un guerrero, eres inteligente y en la guerra corres el riesgo de morir. Tu clan, y por lo tanto todo este valle perdería un valioso miembro.&lt;br /&gt;El gran dragón giró su cabeza y miró a los ojos a su amigo. No había pesar en su mirada. El hobbit vio orgullo y valor en los carmesíes ojos de la criatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No voy como guerrero! Dirigiré las tropas. Y mediante hechizos los generales haremos a nuestras tropas las más fuertes. Necesitan mi magia.&lt;br /&gt;El mediano se levantó y sacudió sus pantalones como para quitar el polvo.&lt;br /&gt;- Bueno. Supongo entonces, que esto es una despedida. – lo dijo como el que comenta el tiempo que hace.&lt;br /&gt;- Sí. – Al hobbit le pareció durante un instante que la voz de su amigo denotaba tristeza. Pero no estaba seguro.&lt;br /&gt;- Te echaré de menos – El mediano ya no podía aguantar más y rompió a llorar. Se dio la vuelta y echó a correr por el antiguo bosque que rodeaba el valle. Corrió durante varias horas, sin mirar atrás, mientras lloraba por la separación. Sabía que no volvería a ver a su amigo. Las guerras entre dragones podían durar siglos. Y él no viviría tanto.&lt;br /&gt;- Y yo a ti. – Suspiró el dragón. – Y yo a ti… - Desplegó sus alas y se alejó planeando de la roca en la que vería por última vez a su gran amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2088618995505687963-2699031570229934639?l=relatosyenay.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosyenay.blogspot.com/feeds/2699031570229934639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2088618995505687963&amp;postID=2699031570229934639' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/2699031570229934639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/2699031570229934639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosyenay.blogspot.com/2007/09/edv-la-despedida.html' title='EDV: La despedida'/><author><name>Víctor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08359326757835859640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JjgZhFHfKKc/RvoYYsBJb-I/AAAAAAAAAAc/A5JE9Ypd6TY/s72-c/371angusHS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2088618995505687963.post-7213160694858780164</id><published>2007-09-20T10:57:00.000-07:00</published><updated>2007-09-20T10:58:21.442-07:00</updated><title type='text'>EDV: John</title><content type='html'>John el Largo… no suena mal. Pensó. &lt;br /&gt;¿Y ahora?... ¡Ya está!: Un barco.&lt;br /&gt;Pero un barco es muy caro… y yo no tengo dinero…&lt;br /&gt;¿Seré tonto?, ¿lo robaré!. Para eso soy un pirata. Sí señor, todo un pirata, y no un pirata cualquiera… nada más y nada menos que  JOHN EL LARGO. (Demonios, pero qué bien que suena)&lt;br /&gt;¿Y a quién le robo el barco?&lt;br /&gt;Además, en un barco siempre hay alguien.&lt;br /&gt;Y seguro que no me dejan que me lo lleve.&lt;br /&gt;Entonces necesito una tripulación. ¡Sí!, ¡eso es! ¿Cómo no se me ha ocurrido antes?&lt;br /&gt;Vale… una tripulación… ¿y dónde encuentro una tripulación pirata? (porque tiene que ser pirata, como yo).&lt;br /&gt;Pues en un barco pirata. (qué listo soy, menudo capitán voy a ser)&lt;br /&gt;Lo que necesito entonces es un barco pirata, pero es caro y ya he pensado que no lo puedo robar yo solo.&lt;br /&gt;Uhm… vaya contratiempo.&lt;br /&gt;Y otra cosa es que yo no sé llevar un barco. Y eso puede ser un problema serio. Lo mejor será aprender primero. Sí, aprenderé. ¿Dónde se ha visto un pirata que no sepa tripular barcos?.&lt;br /&gt; Entonces…&lt;br /&gt;¡Me enrolaré en un barco pirata!&lt;br /&gt;¡Aprenderé a tripular!&lt;br /&gt;¡Sacaré mucho oro de los botines y compraré mi propio barco!&lt;br /&gt;¡O mejor!¡convenceré a la tripulación para que se amotine y me nombren Capitán!&lt;br /&gt;¡CAPITÁN JOHN EL LARGO!&lt;br /&gt;(Demonios, pero qué bien que suena).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2088618995505687963-7213160694858780164?l=relatosyenay.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosyenay.blogspot.com/feeds/7213160694858780164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2088618995505687963&amp;postID=7213160694858780164' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/7213160694858780164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2088618995505687963/posts/default/7213160694858780164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosyenay.blogspot.com/2007/09/edv-john.html' title='EDV: John'/><author><name>Víctor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08359326757835859640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
